Jesús nos dice: «Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.» (Mt 28, 19-20).
Como congregación educadora acogemos este mandato que es la esencia misma y la la razón de ser de nuestra misión unida a la Iglesia para anunciar el Evangelio enseñando a todas las naciones, desde nuestra espiritualidad mariana y franciscana y el carisma que nos dejaron nuestros fundadores los Siervos de Dios Alfonso María de la Cruz Sardinas y Clara del Corazón de María.